El gran dilema del fumador: ¿cigarrillo común o electrónico?

Woman vapingFuente: Unsplash Hasta hace algunos años, la única opción para fumar era producir combustión. Ya fuera de un cigarrillo comprado, uno armado o una pipa, se trataba de juntar tabaco con fuego. Esa exclusividad se terminó cuando llegaron los cigarrillos electrónicos, que eliminan la combustión, pero nos dejan muchos interrogantes.

¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

Son sistemas electrónicos de suministro de nicotina. De acuerdo a la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos), son dispositivos que le permiten al consumidor inhalar químicos como la nicotina, entre otras sustancias como formaldehído y acroleína. Funcionan con una batería que calienta los químicos, alojados en un cartucho recargable, y los convierte en un aerosol que pasa por la garganta y llega hasta los pulmones.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de usarlos?

El fumador tradicional se pone un cigarrillo en la boca y acerca la llama del encendedor. Como dijimos, eso produce la combustión que combina oxígeno con tabaco en forma de humo inhalable. El cambio transformador que anuncian los vendedores de cigarrillos electrónicos es que, al calentar productos químicos, inhalamos nicotina sin el muy tóxico alquitrán que produce la combustión. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Carolina del Norte alerta que el propilenglicol y la glicerina vegetal que contienen los cigarrillos electrónicos son más tóxicos que la nicotina. Por si queda alguna duda de la rigurosidad de este estudio, los científicos investigaron 148 líquidos de cigarrillos electrónicos. El análisis incluyó una cromatografía de gases y una espectrometría de la masa de las sustancias. Otro problema es que todavía no hay pruebas contundentes de que los cigarrillos electrónicos ayuden a dejar de fumar. Es más, si bien se lo pensó para un público adulto, es cada vez mayor el número de adolescentes que los usan. Otros, usan cigarrillos electrónicos junto a cigarrillos tradicionales.

¿Cuáles son los riesgos?

La mayoría de los cigarrillos electrónicos contienen nicotina. Y, como sabemos, la nicotina es altamente adictiva, tóxica para los fetos de mujeres embarazadas, y puede afectar el desarrollo del cerebro de los adolescentes. Pero si encontramos uno sin nicotina, los riesgos no desaparecen. El aerosol de los cigarrillos electrónicos contiene sustancias químicas -formaldehído, acroleína, propilenglicol y glicerina vegetal, como vimos anteriormente- que llegan a los pulmones y aumentan el riesgo de cáncer. Otro peligro es que los niños o adultos traguen, aspiren o absorban el líquido químico a través de la piel o los ojos. En Argentina está prohibida la venta y la publicidad de cigarrillos electrónicos. La ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) es categórica al respecto. Si bien no hay estudios concluyentes, se sabe que el cigarrillo electrónico no es inocuo, y que puede inducir a que no fumadores empiecen a fumar, sobre todo adolescentes. Dicho esto, el problema para los argentinos es que, a pesar de la prohibición, es muy sencillo comprar el producto en Internet. Y como no hay regulaciones, los consumidores "vapean" con un cigarrillo que no certificó ninguna institución competente. An e-cigarette in useFuente: Wikipedia

¿Cuál es la opción más sana?

Más allá de los distintos matices y opiniones de cada médico y laboratorio, existe un consenso: la opción más sana es... ninguna. Si bien la no combustión del cigarrillo electrónico podría producir menos daño en el organismo que la combustión del cigarrillo común, no hay estudios de largo plazo. Eso quiere decir que, como el cigarrillo electrónico es un producto relativamente nuevo, faltan años de estudios para determinar qué tan malo es. Por eso, cuando no aguantes más las ganas de fumar, salí a caminar, mirá un video divertido o jugá al casino online. Después de todo, la risa y el placer son la mejor medicina. ¡Y no producen cáncer! Al menos, no que nosotros sepamos.

El cigarrillo y el cáncer

Una de las consecuencias más devastadoras para los fumadores es el cáncer. El tabaquismo provoca cambios en el ADN de tus células. Esos cambios pueden hacer que tus células crezcan sin control y formen tumores malignos en prácticamente todas las partes del cuerpo: desde ya, en los pulmones, en el estómago, en el hígado, en la laringe, en el cuello uterino, en la vejiga, en la tráquea, en la sangre, en la nariz, en la boca, en la garganta, en el colon y el recto, en el esófago, en los riñones y en el páncreas. Fumar también impide que tu cuerpo combata el cáncer. Las sustancias tóxicas que absorbe el cuerpo debilitan el sistema inmunológico. Eso quiere decir que las células cancerígenas se siguen reproduciendo.

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